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Introducción
Una reacción adversa por medicamentos es una reacción no deseada que
se produce en un paciente cuando el medicamento es administrado para el
tratamiento o prevención de una enfermedad.
La información sobre las reacciones adversas a medicamentos es más bien
escasa, tanto por lo que respecta a datos provenientes de compañías
farmacéuticas, como de estadísticas nacionales de farmacovigilancia.
Según datos de estudios norteamericanos, un 30% de pacientes ingresados
desarrollan reacciones adversas medicamentosas durante su estancia hospitalaria
y aproximadamente un 3% de los ingresos son debidos a este tipo de reacciones.
No existen en la actualidad datos fiables referidos a niños aunque se piensa
que, debido al uso menos frecuente que hacen de fármacos (si bien esto cada vez
es menos cierto), este tipo de reacciones son menos frecuentes en niños que en
adultos.
Clasificación
Las reacciones adversas medicamentosas pueden dividirse en 2 grandes grupos
(Fig. 1):
1.- Reacciones Farmacológicas o de Tipo A:
Potencialmente pueden ocurrir en cualquier individuo, y son consecuencia de
un aumento del propio efecto del fármaco. En general se caracterizan por ser
dependientes de la dosis (a mayor dosis, mayor probabilidad de que se produzca
la reacción, y viceversa) y por ser asimismo reversibles (al menos
parcialmente) tras suspender el fármaco, o reducir su dosis.
Constituyen la gran mayoría de las reacciones adversas por fármacos (80%) e
incluyen:
- Sobredosis.
- Efectos colaterales y secundarios.
- Interacciones con otros medicamentos.
2.- Reacciones de Tipo B:
Sólo ocurren en unos determinados individuos y no son previsibles.
Generalmente persisten en mayor o menor medida durante cierto tiempo tras
suspender el fármaco o disminuir su dosis.
Constituyen tan solo el 20% del total de reacciones a fármacos. Entre ellas se
encuentran:
- Intolerancia
- Idiosincrasia.
- Reacciones inmunes o alérgicas (la mitad aproximadamente de las reacciones
tipo B).
Por consiguiente y en contra de una creencia bastante general , sólo un 5-10%
de las reacciones adversas medicamentosas son de AUTÉNTICAMENTE ALÉRGICAS.

Figura 1
Síntomas
Los síntomas causados por las reacciones alérgicas a medicamentos van desde
cuadros banales (como urticarias simples), hasta cuadros potencialmente graves
(como las anafilaxias), pasando por situaciones intermedias (como vómitos,
diarreas, rinoconjuntivitis o dificultad respiratoria) (Figura 2).
Afortunadamente, lo más frecuente es que produzcan cuadros del tipo de
urticaria (ronchas) con o sin hinchazón asociada, sobre todo de partes blandas
como es la cara, generalmente con bastante picor coincidente. Sin embargo, si se
vuelve a tomar el medicamento en cuestión o algún otro de la misma familia
farmacológica, es muy posible que la severidad de la reacción vaya en aumento,
por lo que este tipo de reacciones alérgicas no deben ser tomadas a la ligera,
y requieren una adecuada valoración alergológica.

* Vómitos, Dolor abdominal, Dolor de cabeza, Fiebre, etc
Figura 2
Puede obtener información más detallada en el siguiente documento:

Alergia a medicamentos:
Protocolos de actuación
Medicamentos causantes de reacciones alérgicas
La probabilidad de que un medicamento cause una reacción
alérgica depende fundamentalmente de 2 circunstancias:
Por ello, los medicamentos más frecuentemente implicados en
reacciones alérgicas son, con gran diferencia, los antibióticos (sobre
todo los de la familia de las Penicilinas), seguidos de los antiinflamatorios
(sobre todo la Aspirina), y luego los jarabes antitusígenos y los anestésicos
locales (Figura 3).

Figura
3
Diagnóstico
Aunque el diagnóstico de alergia a medicamentos es difícil,
existen una serie de datos clínicos que pueden ponernos sobre la pista de que
una reacción adversa medicamentosa podría ser de tipo alérgico:
-
El intervalo de tiempo que transcurre entre la toma del
medicamento y la reacción suele ser bastante corto, generalmente inferior a
1 hora.
-
Suelen producirse incluso con dosis pequeñas del
medicamentos.
-
Para que un paciente se haga alérgico a un medicamento, es
indispensable que haya tomado previamente dicho fármaco o algún otro de su
misma familia. Sin embargo, suele ser corriente que las reacciones
alérgicas se produzcan ya a la primera toma de una tanda del medicamento en
cuestión (después de otra/s tanda/s previas que han actuado como
sensibilizantes, y que no habían producido reacciones aparentes).
-
Una vez ocurrida la reacción alérgica (porque el paciente
está ya sensibilizado), cualquier toma del medicamento implicado o de otros
de su misma familia, por pequeña que sea, muy probablemente volverá a
producir una nueva reacción, a menudo más grave que la original.
-
Suelen mejorar tras la aplicación de tratamientos a base de
antihistamínicos y/o corticoides.
-
Suelen desaparecer en un corto espacio de tiempo tras
suspender el fármaco sospechoso.
Tratamiento
Las reacciones alérgicas medicamentosas no tienen un
tratamiento específico. La única terapéutica posible, una vez diagnosticada,
es evitar la administración del medicamento en cuestión y del resto de
fármacos de su misma familia. Al contrario que otras alergias, este tipo de
alergia no suele desaparecer con la edad por lo que, en principio, una vez
demostrada, se recomienda que el paciente no vuelva a tomar el medicamento nunca
más.
Puede obtener información más detallada en los siguientes
documentos: Alergia a medicamentos:
Protocolos de actuación
Paciente
con alergia a penicilinas
Paciente
con alergia a antiinflamantorios no esteroideos (AINEs)
Paciente
con INTOLERANCIA a Antiinflamatorios no esteroideos(AINEs)
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