Cada primavera/verano, diferentes árboles, hierbas, malezas y arbustos
liberan sus pólenes, que quedan flotando en el aire. Cuando las personas
alérgicas a un polen particular lo respiran, se producen enfermedades como la
Rinitis Alérgica, la Conjuntivitis Alérgica o el Asma. La alergia al polen es
una de las más comunes causas de alergia, y afecta a muchos millones de
personas. No es sencillo evitar por completo respirar polen, puesto que una sola
planta es capaz de liberar al ambiente varios millones de granos de polen, que
pueden ser transportados por el viento varios cientos de kilómetros.
Aunque la Rino-Conjuntivitis alérgica por polen (comúnmente llamada
"fiebre del heno") suele ser estacional, puede causar síntomas en
cualquier momento. Las personas con alergia a polen con frecuencia desarrollan
otras alergias concomitantes (ej: a los ácaros), que pueden estar presentes a
lo largo de todo el año.
Consejos para personas con alergia a polen:
Comprobar a diario las previsiones sobre los recuentos de polen.
Mantener puertas y ventanas cerradas durante la estación, especialmente
los días ventosos.
El aire acondicionado es recomendable.
Evitar alimentos que contengan pólenes o extractos de plantas.
Evitar actividades al aire libre durante los días con elevados recuentos
polínicos.
Viajar en el coche con las ventanillas subidas. Utilizar filtros anti-polen
en el coche.
Procurar respirar por la nariz (para que la nariz filtre el aire).
Intentar demorar actividades al aire libre hasta la
tarde-noche, cuando los recuentos de polen suelen ser más bajos.