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Enfermedades alérgicas más frecuentes
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Urticaria y angiodema |
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Introducción
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La urticaria se define como un proceso inflamatorio
de la zona superficial de la piel cuya manifestación típica es el habón o
roncha.
El angioedema, se define por su parte como un
proceso inflamatorio de la zona profunda de la piel.
La urticaria y el
angioedema constituyen una de las patologías médicas más frecuentes hasta tal
punto que se calcula que en la edad adulta, hasta un 25% de la población
general ha padecido al menos un episodio a lo largo de su vida. Es un proceso
propio de gente joven y algo menos de niños a los que afecta con una tasa
general que oscila entre un 2,1-6,7%, sobre todo de formas agudas, siendo más
propio de adultos las formas crónicas o recidivantes. En cuanto al sexo se
conoce que afecta tanto a hombres como a mujeres por igual si bien en los
primeros predominan las formas agudas mientras que en las segundas lo hacen las
formas crónicas o recidivantes.
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Causas
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Las 4 causas principales de urticaria y angioedema
en la infancia son por orden de frecuencia:
- Las infecciones.
- Los alimentos.
- Las idiopáticas (de causa no identificada).
- Los medicamentos.
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Diagnóstico
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El diagnóstico de la urticaria y el angioedema es
eminentemente clínico. Sólo en el caso de querer descartar algún posible
agente causal, se pueden realizar las determinaciones analíticas que se estimen
oportunas y que generalmente suelen incluir hemogramas, bioquímicas con perfil
hepático, sedimentos de orina, etc.
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Tratamiento
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| 1.
Tratamiento etiológico |
Lo ideal es identificar la causa productora y eliminarla
sin embargo, existe una importante proporción de urticarias y angioedemas de
causa desconocida en los que no se puede hacer más que recurrir al tratamiento
sintomático.
| 2.
Tratamiento sintomático |
Va dirigido a tratar el picor y la inflamación dérmica.
Dentro de este se pueden a su vez distinguir una serie de medidas generales y un
tratamiento farmacológico:
A) Medidas generales
Entre las medidas a adoptar en toda urticaria y angioedema
se encuentran:
- Evitar la utilización de ropas apretadas, de tejidos ásperos o poco
transpirables
- Evitar ambientes calurosos o excesivamente húmedos por el mismo
motivo.
- Evitar la ingesta de Antiinflamatorios no esteroideos, Opiáceos o
alimentos histaminoliberadores: Su utilidad no se ha demostrado en estudios.
Entre los alimentos con mayor
capacidad de liberación de histamina se encuentran: alimentos en conserva,
mariscos, carnes de caza, tomate, piña, fresas, plátanos, frutas tropicales,
frutos secos, huevos, quesos curados, etc.
B) Tratamiento farmacológico
De ellos merece la pena destacar:
a) Antihistáminicos
Continúan siendo la piedra angular del tratamiento de la
urticaria y el angioedema.
De primera generación
Hoy en día han sido en gran medida desplazados por los más
modernos de segunda generación, sin embargo, aún continúan manteniendo su
utilidad, fundamentalmente dos:
-
La Hidroxicina (AtaraxÒ).
-
La Clorfeniramina (PolaramineÒ).
De segunda generación
Son todos aquellos que han surgido a lo largo de las dos últimas
décadas entre los que se incluyen:
-
Loratadina.
-
Cetirizina.
-
Ebastina.
-
Terfenadina.
-
Astemizol.
-
Mizolastina.
-
Fexofenadina, etc.
La Terfenadina y el Astemizol han sido retirados del
mercado debido a la posibilidad de inducir arritmias cardíacas
En caso de utilizarse, tanto los antihistamínicos de
primera como de segunda generación, deben reducirse de manera progresiva no
suspendiéndolos definitivamente hasta al menos 3-4 días después que hayan
desaparecido los síntomas para evitar el efecto rebote.
b) Ketotifeno
Aunque se usó profusamente hace unos años, hoy en día se
ha visto en gran medida desplazado por los modernos antihistamínicos debido a
que, aunque era efectivo, poseía efectos adversos como somnolencia,
estimuladores del apetito, etc.
c) Adrenalina
Su uso está reservado para casos en los que exista una
urgencia vital.
d) Corticoides
Su uso debe reservarse para 3 supuestos básicamente:
-
Urgencia vital junto a la Adrenalina.
-
Angioedema acompañante moderado-severo.
- Urticaria y/o angioedema que no cedan al tratamiento antihistamínico.
Los corticoides, por tanto, no deben utilizarse de forma
sistemática ante urticarias simples no complicadas. En este sentido deben
considerarse como tratamiento de segunda línea por detrás de los antihistamínicos
y los estabilizadores de membrana. Se pueden emplear por dos vías
fundamentalmente:
Corticoides Intramusculares o Intravenosos
Su uso sólo está justificado en caso de urgencia vital.
Corticoides orales
Se deben usar en dos supuestos fundamentalmente:
-
Siempre que se empleen corticoides parenterales, para evitar el fenómeno
rebote (hasta en 1/3 de los casos de urticaria y angioedema).
-
En caso de no mejoría con antihistamínicos o estabilizadores de
membrana.
En caso de emplearlos, la pauta recomendada es de 5-7 días,
en pauta descendente y en monodosis con el desayuno.
| Consideraciones
finales del tratamiento |
La urticaria y el angioedema son enfermedades ondulantes,
con mejorías y empeoramientos diarios a lo largo de los días. Por este motivo
hay que tener en cuenta dos circunstancias:
1.- Durante la noche casi siempre se suelen
exacerbar por lo que se debe poner especial hincapié en tratar adecuadamente
esta fase del día.
2.- La urticaria y el angioedema, al ser entidades
producidas por mediadores inflamatorios con un curso natural de varios días o
incluso semanas que se controlan con tratamiento sintomático, suelen sufrir
frecuentes rebotes o recaídas, a veces más severas que el proceso original.
Este hecho es tanto más frecuente cuanto peor se haga la reducción del
tratamiento. Por ello, sea cual sea el fármaco, o la combinación de fármacos
usada, se recomienda retirarlos de forma paulatina cada 2-3 días. Incluso
actuando así, son relativamente frecuentes los pequeños empeoramientos
coincidiendo con la disminución o retirada de algún fármaco. Esta
circunstancia es normal, no debiendo en ningún caso aumentar el tratamiento
pues se suele alterar el curso natural de la enfermedad, empeorando el proceso
de base y retrasando su resolución. Sólo en el caso de empeoramientos francos,
lo cual ocurre rara vez si se siguen estas normas, se puede considerar un
replanteamiento del tratamiento teniendo en cuenta lo anteriormente dicho.
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